El 29 de abril se realizó la LXXXV Asamblea Nacional de Asociados (ANA) de la Asociación de Scouts de México A.C. (ASMAC). Se trató de una reunión que en diversos momentos estuvo a punto de ser histórica pero que, finalmente, se quedó en anecdótica tanto para bien como para mal.

Contexto.

Invitado por algunos Asociados, tuve la oportunidad de asistir como Observador a la Asamblea 2017 realizada en las instalaciones del Colegio de contadores públicos de México, sede Bosques. Este año, la Asamblea revestía de peculiar importancia porque en ella se presentó el que, muy probablemente, sea el último informe de la administración de José Luis Cárdenas como Jefe Scout Nacional (JSN) y también se eligieron los primeros Consejeros Nacionales que atenderán la organización del Jamboree 2019. Es decir, aquellos que tendrán acceso a todo el presupuesto, viajes y reflectores que implican un evento de esa magnitud.

Además, la ANA se desarrolló en un contexto novedoso porque, como nunca antes, en redes sociales y otros medios se discutieron ampliamente los asuntos de la Asociación de manera previa a la Asamblea (especialmente los relativos al presupuesto y a las candidaturas del Consejo); en un ejercicio democrático bastante positivo.

Sin embargo, tal voluntad de discutir los asuntos colectivos ocasionó malestar entre los espíritus autoritarios de nuestras filas y su reacción fue clara y evidente durante el desarrollo de la Asamblea llegando incluso al límite del cinismo bufónico, tal y como explicaré en el segundo apartado, más adelante.

Se puede resumir la Asamblea en tres partes:

  1. La manera en que se informa el ejercicio del presupuesto;
  2. el impulso por controlar y mantener en la opacidad la administración de la ASMAC; y
  3. la elección de Consejeros Nacionales.

Todo ello acompañado de una larga, en verdad muy larga, sucesión de medallas y reconocimientos distribuidos por el nivel nacional entre sus propios miembros en un ritual que podríamos resumir así: “-Ten amigo, una medalla por ser tan bueno. -Ay gracias, ahora ten tú una por ser tan lindo”. Es lamentable el menosprecio de las insignias de nuestro movimiento cuando los liderazgos las intercambian entre ellos mismos como si fuesen estampitas.

Al final de la Asamblea el Diputado y Consejero Nacional Leonel Luna Estrada invitó ¿acaso de su bolsillo? una cena multitudinaria en el Centro Libanés y hasta puso servicio de autobús para transportar a la asistencia hasta el lujoso edificio en la calle de Hermes.

Ese fue, en líneas generales el desarrollo de la Asamblea, pero en el detalle se encuentra lo verdaderamente importante.

 

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Durante la Asamblea, el Consejo Nacional, la Dirección Ejecutiva Nacional y los otros órganos del mismo nivel presentan a las y los Asociados un informe anual de labores en la expectativa de su aprobación. Esto no lo hacen necesariamente por buena voluntad sino porque es una obligación establecida en el Código Civil mexicano.

Tradicionalmente el informe se otorga impreso y se expone oralmente. Así se ha hecho durante años. Sin embargo, este año, con el pretexto de “cuidar el ambiente”, se repartió a los asistentes una USB. Lástima que su preocupación “ecológica” no alcanzó para disminuir el enorme consumo de platos y vasos desechables del servicio de café.

Evidentemente, la mayoría de las y los Asociados no llevaban una computadora portátil en la cual revisar el documento ya que se avisó de tal cambio hasta la noche previa al evento mediante un escueto boletín que no alcanzaron a ver todas las personas que asisten desde otras partes de la república. Ello fue atinadamente interpretado por muchas como una medida del Consejo Nacional para dificultar el proceso de rendición de cuentas.

Además, contrario a la ortodoxia y al sentido común, no se adjuntó en el dispositivo el estado financiero en tablas y números. En su lugar se presentaron tres gráficas hechas en power point. Mismas que, a decir del Consejo Nacional, debían protegerse como secreto de Estado.

Según la lógica del Presidente Scout Nacional, Jorge Arturo León y Vélez Avelar, divulgar la situación financiera de la ASMAC tal y como hacen todas las asociaciones civiles medianamente formales en el mundo, pondría en un supuesto “riesgo la seguridad de nuestros integrantes”, por lo que fue mucho más allá de sus atribuciones legales al exigir a cada asistente a la Asamblea guardar absoluto secreto al respecto de las diapositivas.

Al parecer, ni Arturo ni el Consejo saben que nunca en la historia de la delincuencia se ha secuestrado a alguien por la capacidad de pago de las organizaciones no lucrativas a las que pertenece. Si ello fuese cierto, los 23 mil Asociados de Fundación UNAM deberíamos andar con guardaespaldas, pues esta organización reporta ingresos anuales por más de $250 millones de pesos. De manera que, según la (i)lógica de Arturo, la FUNAM peca de imprudente por cumplir con las expectativas más mínimas de transparencia. Simplemente, es un desatino lógico.

Peor aún, de la mano de Antonio Pozzi y Francisco Macías incluso se amenazó con que cualquier Asociado que quiera ver el informe deberá hacerlo de manera presencial en la oficina de Córdoba, lugar donde se llevará un registro de consultas para saber quiénes han visto esa información y poder determinar si alguien “filtra” (¡Esa fue la palabra: “filtrar”!) la información a otros miembros de la organización.

Impedir que una persona Asociada informe a otros integrantes de la propia asociación sobre el contenido de los estados financieros es una afrenta lógica al sentido de representación (por eso se votan asociados) y, de hecho, es un claro desacato del artículo 25 de nuestro Estatuto, que obliga a los Asociados a informar a la membrecía (sí, con “C”) sobre el desempeño de la ASMAC.

Por supuesto, esta actitud molestó a varios Asociados, quienes ocuparon cerca de dos horas para demandar:

  1. Que se entreguen los informes semestrales contemplados en artículo 24 del Estatuto;
  2. Que los informes anuales se difundan por lo menos con una semana de anticipación a la Asamblea, incluyendo las listas de Asociados a ser ratificados y los perfiles de las candidaturas a Consejo Nacional, Comisión de Vigilancia y Corte Nacional de Honor.
  3. Explicación del elevado presupuesto que se ejerció durante 2015 (de más de 100 millones de pesos);
  4. Y que se presente el informe financiero con números y conceptos como se hace en cualquier organización tanto civil como privada, y no en las escuetas e inutiles gráficas de pastel de este año.

Las primeras dos demandas, rápidamente se dieron por satisfechas con la promesa oral de que (ahora sí) se entregarán los informes semestrales y con el tiempo debido. Al tiempo veremos si la palabra de la oficina nacional vale algo.

Respecto al elevado presupuesto de 2015 , la explicación superficial y con la que tristemente se conformaron las personas Asociadas, fue que el incremento se debió a los ingresos y egresos que produjo la delegación que asistió al Jamboree en Japón. Lo cual, al menos, confirma dos cosas: la importancia de elegir a las y los Consejeros que participarán en la ejecución del Jamboree 2019 (México-USA-Canada) y el absurdamente elevado costo que establece la ASMAC para participar en eventos internacionales.

Como ya he demostrado en este espacio, la organización de las delegaciones para eventos internacionales es sumamente cuestionable. Si es cierta la explicación dada en la Asamblea, un evento internacional implica un aumento de los ingresos de más del 90% del presupuesto normal de la organización. Si aceptamos la excusa de la Oficina Nacional las cuotas de participación de un sólo Jamboree alcanzan para duplicar el tamaño de la Asociación ¡o es una mentira o es un abuso!

En 2014, los ingresos totales de la ASMAC fueron de $69 millones 866 mil 787 pesos. En 2015, quitando la partida “Proyectos” supuestamente destinada al Jamboree, fueron de $62 millones 3 mil pesos aproximadamente. Y en 2016, éstos alcanzaron $71 millones de pesos.  ¿Cuánto dinero estará ingresando por el Moot de julio próximo?

No obstante, la mayor parte de la discusión se centró en la fullera forma en que presentaron el Informe Financiero. Así, tras la constante presión de la Asamblea, los órganos nacionales aceptaron proyectar en pantalla el informe financiero formal (con números y conceptos) en lugar de las pobres gráficas iniciales. Pero no lo hicieron sin antes exigir que no se tomase ninguna fotografía del mismo y ratificar que la única forma de obtener esa información es con un pacto de confidencialidad respecto a la membrecía a la que representan las y los Asociados.

Insisto: la entrega de tablas financieras es algo común en cualquier organización y siempre se había realizado en la ASMA por lo que no hay forma de justificar la paranoia de este año. Hasta daba la impresión de que querían ocultar algo ¿qué será?

En defensa de las gráficas “ultra secretas”, Francisco Macías, en ese momento Presidente de la Comisión de Vigilancia, y Antonio Pozzi, Presidente del Fondo Scout, afirmaron que en sentido estrictamente jurídico, las tres diapositivas con sus gráficas cumplen los requisitos mínimos establecidos en Estatutos.

Por supuesto, ellos tienen una experiencia contable de la que yo carezco, así que simplemente me limitaré a decir que no me creo su argumento y citaré el Boletín de Investigación de la Comisión de Desarrollo No. 6 “Entidades con Propósitos No Lucrativos”, emitido por el Colegio de Contadores Públicos de México en 2013; mismo que está en armonía con las Normas de Información Financiera (NIF) y que, entre otras cosas, afirma:

“Los estados financieros deben proporcionar elementos de juicio confiables que permitan al usuario evaluar: el comportamiento económico financiero de la entidad, su estabilidad y vulnerabilidad; así como, su efectividad y eficiencia en el cumplimiento de sus objetivos […] la información debe ser útil, confiable, relevante, comprensible y comparable.”

Es extraño que no se entreguen cifras. Por supuesto, se puede argumentar un legítimo deseo de facilitar la información, pero el problema es que éstas gráficas en particular adolecen de esa información.

Por ejemplo: el Estado de Posición Financiera siempre ha incluido información respecto a más de 15 rubros distintos. En cambio, esa presentación gráfica apenas enuncia 6 campos. El Estado de Actividades y Cambios en el Patrimonio regularmente informaba respecto a 22 rubros, ahora sólo se dieron cifras de 3 conceptos.

Probablemente sea completamente legal presentar de esa manera tan superficial el Estado Financiero, pero difícilmente se puede considerar que cumple con los requisitos de utilidad, relevancia y comparabilidad. Los abogados dirían que, en todo caso, se trató de un fraude a la ley.

La última diapositiva del Informe Financiero parece una broma ya que cierra un documento bastante cuestionable citando a nuestro fundador: “Si tienes el hábito de tomar las cosas con alegría, rara vez te encontrarás en circunstancias difíciles”. Tal vez habría sido de un humor más interesante citar otra de las frases de Baden-Powell:

Mira ampliamente, e incluso cuando piensas que estás haciéndolo, mira todavía más ampliamente”.

Sobre todo cuando, al finalizar la Asamblea y solicitar la aprobación de los informes, se tuvo que repetir tres veces el conteo de votos para poder aprobar el relativo a las finanzas. Las y los Asociados estuvieron a unos pocos votos de hacer historia pues nunca antes una Asamblea ha finalizado con el rechazo de los mismos. Insisto: hay que mirar más ampliamente, ya que la voluntad democrática de miles, ha logrado que las cosas estén mejorando poco a poco.

Actualización: Una gran dirigente de larga trayectoria a quien agradezco la lectura de este texto me comentó que en la Asamblea de Saltillo 1987 fue la primera vez en que no se aprobó el informe financiero, con lo que la ANA obligó a la renuncia de todo el Consejo Nacional de entonces. Este tipo de acciones decididas y responsables son las que crean instituciones sólidas y confiables porque crean antecedentes para evitar malas posibles conductas.

 

Su excelencia y otros autócratas de bolsillo.

Después de la larga discusión respecto al informe financiero, pudimos atestiguar una muestra del tipo de autoritarismos que hay entre nuestras filas. El protagonismo se lo llevó la llamativa soberbia de Antonio Pozzi y Pardo, a quien lo mismo vimos tratando de subirse a una mesa para defender sus argumentos, que ofendiendo con señas de manos a un Asociado Rover. Es decir, nada demasiado alejado del “humor negro”, como algunos lo justifican, que lo caracteriza. Sin embargo, traspasó los límites cuando, usando la voz al micrófono que le concede su condición de Presidente del Fondo Scout, se nombró así mismo: “Su Excelencia Don Antonio Pozzi Pardo” y presentó su informe escrito firmado con semejante título nobiliario.

Llegado a este punto sé que parece increíble el nivel de ridiculez necesario para hacer eso, pero les juro que es real: Toñito Pozzi se presentó presentó un documento oficial que se hace guardar en los registros firmando como “su excelencia”.

Más allá de la probable violación del artículo 12 Constitucional, la actitud de Antonio es evidencia de lo que sucede cuando mantienes a alguien demasiado tiempo en un cargo sin hacerle rendir cuentas de su quehacer. El comportamiento de Toñito es una verdadera lástima porque con su experiencia podría aportar algo más al Escultismo mexicano que un montón de agravios y la ¿gestión? de un fondo que año tras año reporta el mismo incumplimiento de su función.

Así, tras semejante alarde de espíritu porfirista, los autócratas de bolsillo no encontraron freno a sus pretensiones despóticas. A lo largo de la Asamblea se presentaron propuestas tan descabelladas como: “obligar a firmar un acuerdo de confidencialidad a todos los presentes”, “sancionar el uso de redes sociales” y “prohibir la presencia de Observadores en la Asamblea”. ¡Parecía que el Consejo Nacional estaba haciendo lista de deseos para navidad! Era una escena indigerible.

Afortunadamente, cuando se sometieron a votación tales barbaridades, la Asamblea prefirió dejarlas como anécdotas votando en su contra. Sin embargo, no deja de ser preocupante tal desplante de autoritarismo. Por favor recordemos que el culto por la lealtad y la paranoia ante el escrutinio son rasgos compartidos por el flamante Presidente Trump, quien hoy enfrenta una grave crisis política tras amenazar al exdirector del propio FBI usando la misma palabra que con la que aquí se invocan demonios: “filtrar información”.

 

El futuro será de las juventudes, pero no aún.

Finalmente, la Asamblea también se negó a la oportunidad de hacer historia y conformar un Consejo Nacional con efectiva presencia juvenil.

La Organización Mundial del Movimiento Scout (OMMS) recomienda que los órganos nacionales tengan la participación de, por lo menos, 30% de personas menores de 30 años de edad. Esta ocasión las y los Asociados podrían haber cruzado el histórico umbral que mantiene a la organización juvenil más grande del país dirigida por viejos, pero prefirieron quedarse en anécdota otorgando los votos suficientes para que sólo una de las dos candidaturas jóvenes lograse un escaño (Patricia González Mijares, tan tristemente cercana a Macías) y dejaron vacante un puesto que el Consejo Nacional ocupará de forma completamente arbitraria gracias a que los estatutos permiten designar las vacantes sin pasar por el filtro de la ANA.

Como es bien sabido, en la ASMAC se practica una errónea forma de “segunda vuelta”. Para ocupar cada uno de los 5 escaños que se eligen cada año en el Consejo Nacional, las candidaturas deben lograr más de la mitad de los votos. En caso de no obtenerlos, se repite la votación un vez más.

En el resto del mundo la segunda ronda de votación siempre se da entre los candidatos con más votos, pero como en la ASMAC nos gusta ser muy únicos e ir en contra de la teoría electoral más básica, en la ANA el resultado de los conteos nunca se revela. Como no se sabe quiénes tuvieron más votos la segunda vuelta se realiza casi con la misma cantidad de candidaturas que la primera, resultando en una dispersión del sufragio que casi siempre termina en una o dos vacantes desiertas.

Entonces, el Estatuto prohíbe una tercera ronda y deja esas vacantes libres para designación directa del Consejo. Es una medida antidemocrática que demanda una reforma. Ojalá las y los Asociados trabajen pronto en ello para mejorar nuestros Ordenamientos.

Esta Asamblea también fue extraordinaria en la medida de que se realizó antes que el Foro Nacional de Jóvenes. De manera que la Red Nacional no pudo presentar ninguna recomendación a la Asamblea ni al Consejo Nacional, con lo que se rompió una conquista que se mantuvo durante casi diez años (la primera vez que la Red tuvo presencia en la ANA fue en 2009).

Eso sí, los mismos dirigentes que entorpecieron el empoderamiento juvenil para favorecer a sus propios candidatos (no olvidemos la reciente invención del “Encuentro de jóvenes líderes” como acto de campaña de Janintzizic Solórzano, amiga muy cercana del JSN). Esos mismos dirigentes que durante años han votado en contra de la presencia Rover en el Consejo, se cuidaron muy bien de asegurar verbalmente a la Red que le seguirán dando un espacio para hablar en las próximas Asambleas. ¿Para cuándo su pleno reconocimiento en ordenamientos? ¿Para cuándo ese espacio como derecho y no como concesión? No se sabe. Al menos este año se deben conformar con el valor de la palabra del Consejo.

Es oportuno recordar que la Red se fundó en 2007 como respuesta a la sinergia juvenil que se impulsa desde los órganos internacionales y con el objetivo de:

“Ser un espacio permanente de intercambio de ideas, desarrollo de proyectos, fraternidad y amistad donde se brinden las herramientas adecuadas y la capacitación necesaria para la participación, involucramiento y empoderamiento juvenil dentro del Movimiento Scout”.

y con la misión de:

“Contribuir con la formación y el desarrollo de líderes jóvenes con una visión y una formación adecuadas para participar efectivamente en la toma de decisiones dentro y fuera del Movimiento Scout”.

Lamentablemente, abusando del cambio generacional (que no ocurre en otros órganos), se ha menoscabado la información que reciben las y los nuevos integrantes de la Red. Al punto de hacerles creer que se trata únicamente de un lugar “para compartir proyectos” y no como el espacio político dispuesto para su desarrollo que realmente es.

Desde luego, no se trata de asumir la Red como resistencia, pero sí como el espacio natural desde el cual se puede dar cumplimiento al mandato internacional, establecido desde la Cumbre Mundial Scout de 1993, de empoderar a la juventud en nuestro movimiento.

Empoderar a la juventud no como una revancha, pero sí como la oportunidad de mantener en movimiento el statu quo. Es importante reconocer que sin la participación y sin la visión de las juventudes, los temas que verdaderamente nos interesan seguirán fuera de la discusión. En especial, ante la hegemonía de ciertas personas que, ancladas en el pasado, menosprecian el valor de los cambios sociales.

Por ahora, las y los Asociados encaminaron sus decisiones a meras anécdotas. Para mal no vimos decisiones históricas que transformarían la conformación del Consejo Nacional. Para bien, no cometieron el error de enviar a la Asociación al autoritarismo de los años 70’s, pero en el impasse permitieron que todo siga (casi) igual.

Irónicamente, las palabras más repetidas durante la Asamblea fueron: “Meta 2030”, es decir, el deseo de llevar el Escultismo a más de 100 mil mexicanos.  Me pregunto cómo pretendemos lograrlo si nos aferramos a prácticas caducas y retrógradas.

¡Hace falta más arrojo! ¡Más información e involucramiento para soñar más alto! Las siguientes conformaciones de la ANA heredan de esta el pendiente mandato de reforma y desarrollo.

Mientras tanto, en este espacio seguiremos promoviendo el cambio positivo en favor de nuestro Movimiento.

Las ideas manifestadas no reflejan o coinciden necesariamente con la opinión de la Asociación de Scouts de México A.C., sus provincias, grupos o secciones

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