Hace un mes el aire estaba impregnado del espíritu esperanzador del año nuevo. Abundaban los buenos deseos y los sueños estaban al alcance de una uva. Sin embargo, ahora que han pasado cuatro semanas, las cosas empiezan a cambiar: la rutina se asienta, las dinámicas del año anterior continúan y es  momento de preguntarse ¿cómo va el cumplimiento de nuestras metas?

Durante mi formación como Scout me enseñaron que el éxito consiste en tener el control de mi biografía en beneficio de la sociedad. Más allá de la obtención de títulos o riquezas, aprendí que hay que buscar la conciencia y control sobre nuestra personalidad. O dicho en otras palabras: ser adulto es ser responsable de la construcción y desarrollo de nuestro SER.

Por supuesto, eso no es nada fácil. A la fecha aún me cuesta bastante trabajo estar al pendiente de mi SER y creo que esa es una lucha que nunca termina. No obstante, cada año es un poco más sencillo que el anterior.

Para construirnos hace falta honestidad, disciplina y método.

Necesitamos honestidad para atrevernos a reconocer lo que verdaderamente queremos Ser, sin dejarnos llevar por lo que “deberíamos ser”. También es requerida una fuerte disciplina que nos permita sortear las rutinas y las circunstancias. Disciplina para vencer la pereza y cumplir con los desafíos que nos hemos autoimpuesto para ser mejores personas cada día.

Ahora bien, también hace falta una forma de enfocar nuestra honestidad y nuestra disciplina. De eso va este texto.

El movimiento Scout me enseñó a visualizar mi vida desde seis áreas de la personalidad. Pero con el tiempo he visto necesario aumentarlas a siete aristas de desarrollo:

  1. Afectividad,
  2. Carácter,
  3. Corporalidad,
  4. Creatividad,
  5. Espiritualidad,
  6. Sociabilidad, y
  7. Profesionalismo.

 

 

Para cada área el Movimiento propone una serie de descripciones de una forma de “Ser”. Algunas de ellas me parecen muy atinadas y desde que era muchacho he intentado acercarme a ellas. Otras las he cambiado un poco conforme mis ideales y valores han ido evolucionando.

Basado en toda esta información, en los últimos años he creado dos hojas de cálculo que me ayudan con la misión de tener el control de mi vida adulta. Hoy me gustaría compartilos por si te son de utilidad.

El primer archivo te puede ayudar a establecer las metas y objetivos que moverán tu día a día los siguientes tres años. En el segundo archivo podrás llevar un control presupuestal que responda a esos objetivos.

Desde luego, puedes modificarlos libremente según te convenga o se adapte a tus necesidades. Así mismo,  agradeceré que me retroalimentes respecto a las mejoras que realices en ellos porque quizá son cosas que también me pueden ayudar.

Descarga los archivos desde aquí:

Plantilla Plan de Desarrollo Personal y Presupuesto anual y mensual.

 

Por otro lado, te recomiendo que pruebes herramientas como Remember the milk, Wunderlist o Money Lover. También a que te des la oportunidad de conocer el libro: Getting things done. Son recursos que considero muy útiles.

¡Mucha suerte en las 48 semanas que aún le quedan al año!