En el marco del segundo informe de gobierno de López Obrador los medios se han centrado casi exclusivamente en la pobreza de sus resultados y en las contradicciones de sus dichos. No obstante, este gobierno se inscribe en una ola de regímenes populistas en el continente que y conviene revisar su desempeño desde una perspectiva más general. Especialmente porque estos gobiernos coinciden en transformar el sentido de las burocracias estatales de funcionarios a chivos expiatorios. A tal propósito recupero un texto académico que escribí junto con Luis Parra.

Por: Eduardo Muñiz Trejo y Luis Parra Meixueiro

 De Trump a Bolsonaro, los gobernantes populistas han convertido en capital político lo que para sus antecesores fue un problema: la poca popularidad de la burocracia. En Latinoamérica sólo el 22% de las personas manifiesta algún grado de confianza hacia el gobierno y en México esta cifra disminuye hasta 16% (Latinobarómetro, 2019). El populismo se aprovecha de ello alimentando una narrativa que culpa de los problemas sociales al personal del sector público, acusándole de incompetente, corrupto o incluso de estar al servicio de la oposición, pero que no ofrece alternativas para revalorar la estructura burocrática, más allá de la profundización de medidas restrictivas y punitivas. Dado que el ciudadano común no alcanza a percibir del todo el valor público del aparato administrativo, ha resultado fácil culparlo de los problemas sociales. En el caso mexicano ya nos acostumbramos a escuchar los descalificativos de “tecnócratas” y “mafia en el poder” de los labios del primer mandatario.

Antes de continuar es útil advertir que el populismo es un estilo de liderazgo carismático y paternalista que reivindica la superioridad moral del “pueblo”, entendido éste como una entidad homogénea, frente a la oposición de un “no-pueblo” que busca mantener el statu quo del cual se beneficia  (Freidenberg, 2007, p. 18), por lo que podemos encontrar mandatarios populistas en cualquier punto del espectro político. No obstante que existen diferencias sustanciales entre los gobiernos populistas de izquierda y de derecha, pero al analizar los rasgos comunes, es posible encontrar similitudes sin importar el origen ideológico de éstos.

En la materia que nos ocupa, Mouffe (2018, p. 8) advierte que:

“El populismo no es una ideología, no tiene un contenido programático específico, no es un régimen. Un movimiento populista trata de crear una voluntad colectiva que permita una ruptura hegemónica del modelo anterior”

De tal forma que estos regímenes, aun cuando ha emprendido cambios en la administración pública bajo el argumento de “reconducir” o “transformar” el rumbo, ciertamente no han definido un nuevo estilo de gestión y sólo se han centrado en alimentar el favor de su base de votantes castigando las capacidades de la burocracia que dirigen. Por ejemplos, tenemos los gobiernos de: Donald Trump en Estados Unidos de América, Nayib Bukele Ortez en El Salvador, Jair Messias Bolsonaro en Brasil y Andrés Manuel López Obrador en México.

Trump tiene el récord de mayor rotación de personal con 415 renuncias y despidos de funcionarios de alto y medio nivel (Dunn, 2020). Por su cuenta, Bukele ordenó vía Twitter, y para satisfacción de sus seguidores, uno por uno el despido de 30 directivos de gobierno, así como la desaparición de cinco secretarías a las que calificó como inútiles “fábricas de empleos” (BBC, 2019). De manera similar, al rendir la protesta del cargo, Bolsonaro advirtió la purga de todos los funcionarios “comunistas” del gobierno y procedió a la venta de 700 mil inmuebles propiedad del Estado y el despido de 320 trabajadores de la oficina presidencial (Brigido, 2019). Posteriormente, durante la crisis del COVID19 el presidente brasileño entró en abierta confrontación con las decisiones del personal del Ministerio de Salud y forzó la renuncia de dos ministros en menos de un mes (Watson, 2020).

Por su cuenta, López inició su mandato con el despido de más de 10 mil burócratas, el triple que en el cambio de gobierno previo (Martínez, 2019). Así como con la reducción del gasto público y el recorte de salarios y prestaciones laborales para los funcionarios federales (DOF, 2019). Durante el primer año de gobierno siete funcionarios públicos de alto nivel renunciaron a sus puestos. Luego, en el marco de la emergencia sanitaria el presidente volvió a reducir las retribuciones de la burocracia y decretó la suspensión del pago de aguinaldo y el recorte del 75% del presupuesto disponible de las partidas de servicios generales, materiales y suministros de toda la administración (DOF, 2020). Finalmente, el mandatario ha descalificado a diversos organismos autónomos y dado a entender que está considerando la posibilidad de intervenir en ellos:

Vamos a ir aquí dando a conocer cuántos organismos crearon y cuánto cuesta al pueblo, porque muchos de esos organismos ni los conoce la gente, no sabe la gente y mucho menos sirvieron, no hicieron nada; al contrario, los crearon para que se simulara, se hicieron de la vista gorda […] Pero así vamos a ir poco a poco y buscando reajustar las estructuras (Presidencia, 2020).

Si bien, los gobiernos legítimamente electos tienen el derecho a determinar la composición de la administración pública y la dirección de su gobierno. Nos encontramos ante el desafío de dilucidar cuáles valores están creando los regímenes populistas, porque las teorías organizacionales impulsadas durante las últimas décadas (como la Nueva Gestión Pública, el Nuevo Institucionalismo Económico y la gobernanza) están siendo desplazados por la crítica de los gobiernos populistas. Más allá de la validez de esta crítica, el problema es que el populismo no termina de definirse como un modo de organización específico. Asistimos a un progresivo desmantelamiento de los valores de gobierno que las teorías tecnocráticas habían impulsado durante las últimas décadas, pero sin hacer explícita una nueva teoría que guíe cómo serán sustituidos.

Este vacío de proyecto administrativo es una cuestión fundamental, pues como afirma Dahl (1981, p. 284): “Ninguna administración pública es posible a menos de que se aclare el lugar de los valores normativos.” Así mismo, para Laswell (2007) los valores significan una serie de eventos preferidos, es decir, son los puntos de partida para los objetivos que pretende lograr una política pública. Esto, en el contexto de nuestras sociedades plurales, crea expectativas diferentes de la ciudadanía respecto a sus funcionarios públicos, obligándolos a generar un valor público del que quizá no tienen certeza de su significado porque este depende de las instituciones formales y de los mandatos informales que rigen su actuación, como lo son: las aspiraciones políticas y las necesidades públicas en las que fundamentan su trabajo.

Al respecto, Moore (1995, p. 57) enfatiza que: a pesar de esta incertidumbre, los funcionarios públicos deben tener en cuenta el valor que sus organizaciones producen, pues cada día consumen recursos públicos y cada día estas operaciones producen consecuencias reales para la sociedad, sean pretendidas o no. Si la burocracia no puede rendir cuentas del valor de sus esfuerzos con una historia y logros demostrables, la legitimidad de las iniciativas de los líderes políticos es socavada y con ello también su propia capacidad para gobernar.

Tal y como parecen indicar el descenso sostenido de los índices de popularidad de los presidentes mencionados (en el caso de López de hasta 22 puntos menos), la incapacidad técnica para cumplir sus ambiciosas promesas les está pasando factura. Sencillamente, gobernar requiere voluntad y visión política, pero también capacidad técnica y administrativa. Sin un aparato gubernamental competente, no importa cuál sea la agenda de gobierno, esta sencillamente no podrá ser satisfecha.

Finalmente, hay que advertir que la transformación burocrática populista se trata de un fenómeno que se encuentra en un momento temprano de su desarrollo por lo que aún es pronto para conceptualizarlo con claridad, pero ya presenta elementos para iniciar la discusión respecto al vacío ideológico frente al que se encuentra la administración pública y cómo impactará a nuestras sociedades. Más allá del reconocimiento a los mecanismos democráticos que llevaron al poder a los líderes populistas, y reconociendo la validez de la crítica que realizan a las formas previas de gobernar, es importante encausar positivamente el cambio que impulsan porque ese será el legado que dejarán a la administración pública tras finalizar su mandato e independientemente de quién los sustituya.

 

Fuentes consultadas:

BBC. (2019, junio 7). Bukele y la polémica en El Salvador por su oleada de despidos de funcionarios a través de Twitter. BBC News. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-48564320

Brigido, C. (2019, enero 1). “Vamos libertar o povo do socialismo e do politicamente correto”, diz Bolsonaro. O Globo. Recuperado de https://oglobo.globo.com/brasil/vamos-libertar-povo-do-socialismo-do-politicamente-correto-diz-bolsonaro-23339518

Dahl, R. A. (1981). The science of public administration: Three problems. En F. Mosher (Ed.), Basic literature of American Public Administration, 1787-1950 (pp. 274–284). New York: New York.

DOF. (2019, noviembre 19). Ley Federal de Austeridad Republicana. Diario Oficial de la Federación.

DOF. (2020, abril 23). DECRETO por el que se establecen las medidas de austeridad que deberán observar las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal bajo los criterios que en el mismo se indican. Diario Oficial de la Federación.

Dunn, K. (2020). Tracking turnover in the Trump administration. Recuperado de https://www.brookings.edu/research/tracking-turnover-in-the-trump-administration/

Freidenberg, F. (2007). La Tentación Populista: una vía al poder en América Latina. Madrid: Síntesis.

Ibarra, E. (2020). Primera parte de entrevista con Epigmenio Ibarra. Recuperado el 25 de junio de 2020, de Andrés Manuel López Obrador website: https://www.youtube.com/watch?v=nsJz1_vElSo

Lasswell, H. (2007). La orientación hacia las políticas. En L. Aguilar (Ed.), El estudio de las políticas públicas (Tercera ed). Ciudad de México: Miguel Ángel Porrúa.

Latinobarómetro. (2019). Informe 2018. Santiago de Chile.

Martínez, M. del P. (2019, marzo 6). AMLO le gana a EPN en despido de burócratas. El Economista. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/AMLO-le-gana-a-EPN-en-despido-de-burocratas-20190306-0003.html

Moore, M. (1995). Creating public value. Cambridge: Harvard University.

Mouffe, C. (2018). Por un populismo de izquierda. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Pardo, P. (2020, mayo 30). EEUU se retira de la OMS. El Mundo. Recuperado de https://www.elmundo.es/internacional/2020/05/29/5ed163c621efa00e698b45a1.html

Presidencia. (2020). 22.06.20 Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador. Recuperado el 23 de junio de 2020, de Presidente – Gobierno de México website: https://presidente.gob.mx/22-06-20-version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador/

Watson, K. (2020, mayo 16). Coronavirus en Brasil: renuncia el segundo ministro de Salud en un mes en medio del repunte de covid-19. BBC News. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52687373