Comer en la Facultad de Ciencias

By |2017-12-27T07:21:28+00:00marzo 14, 2013.|Libro de recortes|

El día de hoy, a eso de las 14:15hrs, dos amigos y yo intentamos comer en la cafetería de la Facultad de Ciencias, sin embargo, había tantas personas que fue imposible conseguir lugar. Entonces nos trasladamos a la parte de atrás de la cafetería. Allí hay un pequeño espacio cuadrado donde se agolpan siete u ocho locales, en ellos se puede encontrar desde la clásica torta de jamón, hasta comida japonesa.

Según vimos, existen dos lugares que ofrecen comida corrida (que por ahora es lo que me interesa reseñar). Uno tenía bastante fila, así que elegimos consumir en el que ofrecía posibilidad de una atención más rápida. El local elegido es fácil de reconocer ya que es el único local que se encuentra justo en medio de los otros locales.

cienciascom-600x450El costo de la comida fue de únicamente $20.00 pesos. ¡Difícilmente encontrarán precios más bajos en todo Ciudad Universitaria y sus alrededores! e incluía sopa o consomé; carne picada, chilaquiles o  tortitas de papa; y ensalada de nopales y lechuga. Todo debidamente acompañado por un vaso de agua natural de sabor melón o uno de agua saborizada de horchata.

En general el sazón es bueno y las tortitas de papa resultaron suficientes para calmar el hambre. Si bien la lechuga de la ensalada no era la más fresca, tampoco estaba pasada de fecha, y el agua de melón natural es un placer que se disfruta en días calurosos. Además fueron generosos con servilletas y tortillas, detalle que regularmente se pasa por alto pero que es importante.

Dos cosas no me gustaron. Una de ellas simplemente no me agrado, mientras que la otra definitivamente fastidió la comida. No me agradó que el consomé fuera sólo agua. Y me fastidió la incomodidad que resulta de tener los platos sobre tus piernas mientras te alimentas. Tal como se puede apreciar en las fotografías, el lugar no tiene mesas. Las opciones son o sentarte en la jardinera, o caminar unos metros para tratar de obtener asiento en las pocas mesas metálicas que hay. Y como pueden imaginar, a ciertas horas del día no es tarea fácil encontrar lugar, ya no digamos en las mesas, en la jardinera misma puede ser difícil acomodarse.

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En conclusión, el precio de la comida es muy competitivo y el sabor no es malo así que es una opción digna de considerar, pero a menos que estudies en la facultad y puedas apartar a temprana hora un lugar, mas os vale hacerte a la idea de aprender malabarismo.

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